Los testimonios que siguen llegando para este especial muestran que el paso por la Vicaría de la Solidaridad no fue solo un capítulo laboral en la vida de quienes trabajaron allí. Para muchos y muchas significó una experiencia que dejó una huella profunda, tanto en lo personal como en lo profesional, y que orientó sus compromisos posteriores con la defensa de los derechos humanos.
En esta entrega compartimos los recuerdos de Joseph Beraud Barraza y Juana Alvarado Álvarez, quienes evocan el sentido que tuvo para ellos haber sido parte de ese trabajo colectivo en tiempos de dictadura.
TESTIMONIOS
Joseph Beraud Barraza
“Mis breves pero intensos tres años de trabajo en la Vicaría constituyen la experiencia más significativa y enriquecedora que he tenido en mi vida, tanto en lo humano, en lo laboral y en lo profesional. En lo concreto, significó la posibilidad de aportar en la búsqueda de antecedentes para dar con el paradero de las víctimas detenidas desaparecidas a consecuencia del actuar de los agentes del Estado en época de la dictadura militar en Chile; y con ello, posteriormente, continuar aportando desde otros espacios en busca de verdad, justicia y reparación para las víctimas de violaciones a sus DDHH y sus familiares. Eterna gratitud a la Vicaría de la Solidaridad”.
Juana Alvarado Álvarez
“Siempre he dicho que para mí fue un privilegio haber trabajado en la Vicaría durante 12 años, atender a quienes sufrieron violencia, atropellados en sus derechos. Conteniendo, organizando, reconstruyendo, aprendiendo, conociendo, junto a un grupo de personas tan generosas, acogedoras, inteligentes como fueron los equipos zonales, de administración, comunicación, que además de servir a otros y otras, fue un espacio y un tiempo para crecer, aprender, yo y mi familia. La promoción y defensa de los derechos humanos, la dignidad de las personas desde que nacen hasta que mueren es mi lema y sentido que me dan vida”.
Este especial continúa abierto.
Convocamos a quienes fueron parte de la Vicaría de la Solidaridad —y también a quienes encontraron allí apoyo y acompañamiento— a compartir sus recuerdos. Cada testimonio permite ampliar esta memoria común que sigue construyéndose.
Los testimonios pueden enviarse a funvisol@iglesia.cl. Serán publicados en nuestra página.
La memoria se comparte.