Los testimonios reunidos en este especial muestran distintas formas de haber vivido la experiencia de la Vicaría de la Solidaridad. En algunos casos se trata de recuerdos breves; en otros, de relatos que permiten comprender con mayor profundidad el contexto en que se desarrolló ese trabajo.
El testimonio de Luisa Victoria Baeza Fernández recorre ese camino desde sus inicios en el Comité Pro Paz hasta su incorporación a la Vicaría, dando cuenta del aprendizaje colectivo que significó enfrentar, desde el trabajo social y jurídico, las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.
TESTIMONIO
Inicié mi vinculación laboral en el Comité Pro Paz, habiendo sido expulsada de la universidad.
Al término de este, fui convocada —como todos los y las funcionarias de dicho organismo— para incorporarme a la Vicaría al área social. Esa fue la mejor escuela, formándome profesionalmente a partir de la experiencia; allí, en equipo, fuimos aprendiendo cómo enfrentar a una dictadura que iba perfeccionando los métodos represivos.
Así fuimos conociendo los recursos legales a los cuales apelar, los derechos internacionales que protegían a las víctimas de violaciones, así como la aplicación de todos los conocimientos para fortalecer la organización y autodeterminación de las víctimas para defender los derechos conculcados.
La Vicaría fue una institución de acogida, de promoción de los derechos y de denuncia frente a una dictadura inclemente.
Como funcionaria, conocí de la solidaridad de mis compañeros y compañeras cuando fui detenida el año 1979, en un acto de apoyo a la huelga de hambre de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos.
También cuando recibí amenazas de muerte en mi contra y mis hijos acogieron un recurso de protección por parte de la Corte de Apelaciones, recibí el apoyo y acompañamiento necesario para enfrentar esa difícil situación.
Conocí, en carne propia, lo que significa para una víctima la existencia de una institución que defiende y denuncia, que protege y exige respetar la vida y la libertad, la dignidad y los derechos sociales de la población.
Formamos un equipo humano y profesional que nos ha marcado para siempre. Ha sido lo más significativo que nos ha tocado vivir”.
Este especial continúa abierto.
Invitamos a quienes integraron la Vicaría de la Solidaridad —así como a quienes encontraron allí apoyo y acompañamiento— a compartir sus recuerdos. Cada testimonio ayuda a seguir reconstruyendo esta memoria colectiva.
Los testimonios pueden enviarse a funvisol@iglesia.cl.
Serán publicados en nuestra página.
La memoria se comparte.