Hay quienes llegaron por convicción profesional.
Otros, empujados por la historia.
Algunos, buscando una forma de hacer coherente su oficio con su conciencia.
En esta nueva entrega del especial 50 años de la Vicaría de la Solidaridad, las palabras que compartimos revelan algo común: el momento en que la profesión deja de ser solo una carrera y se transforma en servicio.
María Estrella Gutiérrez Valenzuela recuerda haber conocido de cerca la realidad de pobladores afectados por el alcoholismo en un sector golpeado por la pobreza y la represión. Más tarde, asumir el apoyo médico a familiares de detenidos desaparecidos, en reemplazo del Dr. Ramiro Olivares, fue parte de ese mismo compromiso concreto. No era teoría. Era presencia en terreno.
Ramiro Olivares Sanhueza lo complementa: trabajar en atención de víctimas de la represión y sus familias significó enriquecer su labor como médico. Acoger dolores y miedos, vencer desconfianzas, generar complicidades. Crecer juntos. La medicina, entonces, no fue solo diagnóstico y tratamiento: fue vínculo humano en tiempos de fractura.
Para Patricio Otárola Hidalgo, la experiencia se resume en una decisión clara: poner su profesión de abogado al servicio de una noble causa. Una frase sobria que contiene todo el peso de lo que implicaba ejercer el derecho en un contexto donde la justicia era frágil y muchas veces negada.
Andrés Donoso Castillo habla de una experiencia insustituible en su desarrollo como persona. No solo como profesional, reforzando el concepto de que hay aprendizajes que ningún aula entrega.
Y Carmen Hertz lo sitúa en perspectiva histórica: una de las tareas más importantes en su historia vital fue ser parte de un proyecto colectivo de defensa de perseguidos y víctimas de la dictadura civil militar. Proyecto colectivo. Esa palabra vuelve una y otra vez cuando se escucha a quienes estuvieron allí.
En estas voces aparece una constante: la Vicaría fue un espacio donde el ejercicio profesional encontró sentido en la defensa irrestricta de la dignidad humana. Donde abogados, médicos y otros profesionales entendieron que su saber podía ser herramienta concreta frente a la injusticia.
No fue solo trabajo. Fue toma de posición.
Testimonios literales
“Conocer la realidad de pobladores afectados por el alcoholismo en un sector tremendamente golpeado por la pobreza y la represión. También posteriormente apoyar medicamente a familiares de detenidos desaparecidos en reemplazo del Dr. Ramiro Olivares”.
María Estrella Gutiérrez Valenzuela
“Trabajar en atención de víctimas de la represión, y sus familiares, significó para mí enriquecer mi labor como médico. Acoger sus dolores, sus miedos, vencer las desconfianzas, generar complicidades, nos ayudó a crecer juntos”.
Ramiro Olivares Sanhueza
“Poner mi profesión de abogado al servicio de una noble causa”.
Patricio Otárola Hidalgo
“Una experiencia insustituible en mi desarrollo como persona”.
Andrés Donoso Castillo
“Una de las tareas más importantes en mi historia vital, ser parte de un proyecto colectivo de defensa de los perseguidos y víctimas de la dictadura civil militar”.
Carmen Hertz
Este especial continúa abierto.
Invitamos a quienes integraron la Vicaría de la Solidaridad —en cualquier función y en cualquier etapa— y también a quienes encontraron allí apoyo y resguardo, a compartir su testimonio.
Pueden enviarlo a funvisol@iglesia.cl.
La memoria sigue creciendo cuando alguien decide contar.