Artículo 20 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
"Los niños del pueblo decidieron hacer una reunión. La invitación decía: Día: hoy Lugar: la plaza Hora: cuando el sol esté justo encima del techo de las casas. Motivo: conversar y jugar. ¡Te esperamos! Los gatos, que cuando los carteros están ocupados trabajan como ayudantes, se encargaron de que todos en el pueblo la recibieran. ¿Y saben qué pasó? que todos asistieron. Jugaron, conversaron y hasta tuvieron tiempo para contarse los sueños. Al despedirse coincidieron en que había sido una tarde perfecta, como la casa de un caracol. Tanto que acordaron repetirla la semana siguiente.