Artículo 20 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

"Los niños del pueblo decidieron hacer una reunión. La invitación decía: Día: hoy Lugar: la plaza Hora: cuando el sol esté justo encima del techo de las casas. Motivo: conversar y jugar. ¡Te esperamos! Los gatos, que cuando los carteros están ocupados trabajan como ayudantes, se encargaron de que todos en el pueblo la recibieran. ¿Y saben qué pasó? que todos asistieron. Jugaron, conversaron y hasta tuvieron tiempo para contarse los sueños. Al despedirse coincidieron en que había sido una tarde perfecta, como la casa de un caracol. Tanto que acordaron repetirla la semana siguiente.

Artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

"Cuando llegaba un año bisiesto, además de tener un día más, los habitantes del pueblo tenían una importante tarea: elegir al alcalde del pueblo. Esta vez candidatos eran el abuelo y la abuela. Los niños se encargaron de pegar los carteles que anunciaban el día y el lugar de la votación. Elección de alcalde ¿Dónde? En la plaza ¿Cuándo? El primer domingo de la primavera. ¡Nadie puede olvidar venir! Llegó el día.

Artículo 22 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

"Había una vez un pueblo en el que todos tenían una casa para abrigarse del frío, una cama donde dormir y un plato de comida. Con eso les bastaba y lo mejor era que había para todos. Hasta que un día a ese pueblo llegó una mujer que solo tenía un vestido, unos zapatos y un sombrero. Nada. Ella no tenía nada más. Entonces en ese pueblo dijeron que no podía ser, que esa mujer necesitaba una casa, una cama, un plato de comida, como todos los demás. Así que juntos, se pusieron manos a la obra. Había una vez una mujer, había un pueblo feliz." Artículo 22.

Artículo 22 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

"Había una vez un pueblo en el que todos tenían una casa para abrigarse del frío, una cama donde dormir y un plato de comida. Con eso les bastaba y lo mejor era que había para todos. Hasta que un día a ese pueblo llegó una mujer que solo tenía un vestido, unos zapatos y un sombrero. Nada. Ella no tenía nada más. Entonces en ese pueblo dijeron que no podía ser, que esa mujer necesitaba una casa, una cama, un plato de comida, como todos los demás. Así que juntos, se pusieron manos a la obra. Había una vez una mujer, había un pueblo feliz".

Artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

"El niño tiene un sueño de hojas, un sueño de agua, un sueño pintado de verde: cuando crezca será jardinero. Construirá su casa sobre un girasol, que el mismo se encargará de regar. Calcula que tardará tres primaveras en aprender el idioma de las calas y dos otoños en descifrar la ruta de los abejorros. La niña tiene un sueño de harina, un sueño tibio, un sueño crujiente: cuando crezca será panadera. Hará panes con forma de animales, panes suaves como nubes y blancos como estrellas. Y lo más importante: ese pan llegará a todas las mesas, ese pan alcanzará para todos.

Artículo 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

"Un hombre se mece en una silla y esa silla le recuerda el columpio en el que jugaba cuando era niño: la cara al viento, los pies cada vez más cerca de la montaña que se veía allá a lo lejos. Una mujer se tiende en el pasto, mira el cielo y ese cielo lleno de figuras le recuerda los dibujos que cuando era niña hacía en su cuaderno: un gato, un conejo, una tortuga blanca. Los recuerdos son tibios como mantas. Y el hombre, la mujer, casi pensaban que los habían olvidado. Pero no, los recuerdos buenos estaban ahí. Solo había que dejar que la mente viajara sin prisa.

Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

  "Una niña llega. La esperan: un abrigo con flores, una bufanda abrigada, un vaso de leche que la espera siempre. –¿Son para mí?, pregunta –Son para ti, responden una voz –¿Por qué? –Porque es como debe ser.

Los hundidos y los salvados

Primo Levi, sobreviviente del campo de concentración Auschwitz, se propone en esta obra responder una pregunta difícil: “¿hasta que punto ha muerto y no volverá el mundo de los campos de concentración así como han muerto la esclavitud o el código de los duelos? ¿Hasta que punto volvieron o están volviendo? ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para qué en este mundo preñado de amenazas, ésta, al menos, desaparezca?

La promesa de la política

  Para Hanna Arendt la promesa de la política, no es la de un mundo perfecto, ni tampoco un lugar sin sufrimiento, es ni más ni menos que un mundo más humano.  Rechaza también el concepto, común a todos los totalitarismos, de que la política debe tener un fin determinado hacia el cual se deber marchar sin mirar los heridos que quedan en el camino. La política, para la autora, es solo el empeño de los seres humanos, que renace con cada nueva generación, por vivir juntos en libertad. Ella es una escritora y filósofa humanista que cree en el ser humano a pesar de todo.

La Nueva Canción Chilena.El poder político de la música 1960-1973

Un movimiento cultural que sintonizó con los anhelos más profundos de cambio de todo un pueblo. Los autores, a través de una acuciosa investigación, develan cómo a través de su canto, los músicos de la nueva canción supieron denunciar la injusticia, hablar de la gente común y dar voz a sus esperanzas. Disponible en Centro de Documentación de la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad.