Con la solemnidad que exige la historia, la Vicaría de la Solidaridad recibió un merecido reconocimiento en el Palacio de La Moneda, en el marco de la conmemoración de los 50 años desde su creación.
La ceremonia fue encabezada por el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, y reunió a autoridades de Estado, representantes del mundo judicial y de la cultura, en un gesto transversal que rindió homenaje a una institución clave en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura.
Los protagonistas del acto fueron los ex funcionarios(as) de la Vicaría, presentes con una emoción honda y visible. La escena tenía un peso simbólico ineludible: el Estado reconociendo, en su casa principal, a quienes sostuvieron la dignidad cuando esta era perseguida. Mujeres y hombres que se jugaron la vida por otros, en uno de los períodos más oscuros de nuestra historia.
Acompañaron la conmemoración el ministro del Interior, Álvaro Elizalde; el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Jaime Gajardo; la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo; y la subsecretaria de Derechos Humanos, Daniela Quintanilla.
Desde el Poder Judicial, la presencia de la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, subrayó el carácter histórico de la Vicaría como actor fundamental en la documentación de violaciones a los derechos humanos y en la construcción de justicia.
En su intervención, el ministro Jaime Gajardo señaló que conmemorar los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad “es también reafirmar una convicción: que la defensa de los derechos humanos no es solo una tarea del pasado, sino una responsabilidad permanente del Estado y de la sociedad. Es reconocer que la democracia se construye sobre la memoria, la verdad y el compromiso activo con el nunca más”.
Javier Luis Egaña, primer secretario ejecutivo de la Vicaría y actual presidente del directorio de la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad (Funvisol), realizó un recorrido profundo y emocionante por la historia de la institución, nombrando equipos, personas y organizaciones que conformaron —en sus palabras— un verdadero batallón de la solidaridad.
“Agradezco muy de corazón al Presidente de la República por haber querido encabezar este sencillo encuentro de reconocimiento. Pensar que cuando él nació, ya llevábamos diez años de dura lucha desde Plaza de Armas 444 y en tantas regiones del país. Nadie de quienes trabajó en esos años esperaba un reconocimiento, pero cuánto ayuda al diario vivir sentir esta gratitud, que impulsa a asumir nuevos desafíos de servicio al país”, señaló.
Cerró sus palabras con un recuerdo conmovedor que dio cuenta del coraje, la paciencia y la perseverancia de las familias de detenidos desaparecidos: la historia de una mujer que guardó durante años una muda de ropa para su marido, esperando un regreso que nunca ocurrió. El silencio posterior habló por todos.
“La lucha por la verdad y la justicia ha sido enorme y perseverante”, expresó Victoria Díaz Caro, hija de Víctor Díaz López, detenido y ejecutado durante la dictadura. “Nuestro agradecimiento eterno, porque ustedes nos acogieron sin preguntarnos quiénes éramos ni qué pensábamos. Nos ayudaron a levantarnos. Me permito hablar por quienes ya no están. Agradecimiento eterno por esta institución que salvó vidas”.
Con su guitarra interpretó Te he buscado tanto tiempo, del folclorista Richard Rojas, inundando el Patio de los Naranjos con una frase que aún resuena: “y daré la vida eterna por saber en dónde están”.
El reconocimiento oficial fue entregado a trabajadoras y trabajadores de la Vicaría, representados por Javier Luis Egaña —primer secretario ejecutivo— y María Luisa Sepúlveda —la última secretaria ejecutiva—, quienes junto a otros colaboradores recibieron el homenaje de manos del Presidente de la República, del ministro de Justicia y Derechos Humanos y de la subsecretaria de Derechos Humanos.
El cierre testimonial estuvo a cargo de Daniela Sánchez, quien recordó los inicios del Comité de Cooperación para la Paz —Comité Pro Paz—, organización ecuménica que antecedió a la Vicaría. Relató cómo, desde los primeros días posteriores al golpe de Estado, comenzaron a llegar mujeres buscando a sus hijos o parejas llevados al Estadio Nacional o al Estadio Chile; personas despedidas de sus trabajos; familias que requerían asilo o apoyo urgente.
“Éramos jóvenes voluntarios, con amor por la vida, la libertad, la justicia y la paz. Creyentes y no creyentes, militantes y no militantes, laicos y religiosos. Novatos en la tarea, pero dispuestos a recibir a ese creciente número de personas que buscaban orientación y apoyo”, recordó. Ese mismo espíritu, dijo, se mantuvo en la Vicaría: acoger, ordenar los hechos, documentar, clasificar y articular asistencias judiciales, sociales y de salud.
La urgencia se mezcló pronto con la emergencia social. La pobreza extendida en medio de la represión también fue abordada por la Vicaría, particularmente a través de su Departamento de Zonas. “La Vicaría hace suya la solidaridad y la interdependencia entre los derechos humanos individuales y los derechos humanos socioculturales”, señaló Daniela Sánchez.
El Presidente Gabriel Boric cerró el acto destacando que “Chile debe reconocer, agradecer y recordar siempre el trabajo de la Vicaría de la Solidaridad. Porque en los momentos más oscuros siempre hay solidaridad y esperanza, pero esa esperanza no nace de la nada: nace de voluntades que se vuelven acción colectiva”.
“Siempre es más fácil —y más cómodo— alejar la mirada y callar en tiempos difíciles. Y ustedes, trabajadores y trabajadoras de la Vicaría eligieron saber, eligieron mirar de frente el horror, la persecución y la muerte; eligieron contener a esas señoras María con esa maleta que nunca llegó a destino”, añadió. “Ustedes eligieron la comunidad, y a pulso construyeron confianza, solidaridad y tejido social”.
“La Vicaría también contribuyó a establecer la verdad y ese archivo ha sido tremendamente importante…Todavía estamos con juicios pendientes. Es fundamental el rol que cumplen los archivos de la Vicaría para preservar nuestra memoria”, reconoció el mandatario.
Para terminar este agradecimiento el Presidente expresó: “Ustedes con su accionar valiente y generoso, dieron testimonio y anunciaron la buena nueva, que es que, en medio de la barbarie, siempre florece la humanidad”.
A cincuenta años de su creación, la Vicaría de la Solidaridad sigue siendo una ética en movimiento: una memoria que no se archiva, que incomoda a algunos, sostiene a muchos y hoy es reconocida públicamente como parte esencial de la historia democrática de Chile. Una historia que todavía nos convoca.
Ceremonia completa
50 años de la Vicaría de la Solidaridad
Prensa Presidencia
Presidente Gabriel Boric encabezó ceremonia por los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos
Poder Judicial
Presidenta de la Corte Suprema asiste a aniversario de la Vicaría de la Solidaridad: "Es un hito significativo"
Discurso Javier Luis Egaña Baraona
Discurso Daniela Sánchez
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