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El rol de los pastores y las manos detrás de la página (1987): los vicarios y periodistas que arriesgaron su seguridad para mantener viva la revista

Revisión del período correspondiente a los números 238 a 259, disponibles en el archivo digital de la Fundación y sus originales en Funvisol.

Detrás de cada número de la Revista Solidaridad había nombres y apellidos que el régimen conocía. Sacerdotes que firmaban editoriales sabiendo que sus palabras podían costarles la expulsión del país. Periodistas que redactaban bajo amenaza, en una sede vigilada, para una publicación que la dictadura hubiera querido clausurar desde el primer día. Este es el lote que rinde homenaje a quienes hicieron posible la revista.

La Revista Solidaridad tuvo cinco directores a lo largo de su historia, casi todos sacerdotes que ejercían simultáneamente como Vicarios de la Solidaridad. El primero fue Cristián Precht Bañados (1976–1979), quien construyó la identidad de la publicación desde cero, articulando sus tres pilares fundacionales: contar, compartir y coordinar. Lo sucedió Juan de Castro Reyes (1979–1983), bajo cuya dirección la revista enfrentó la crisis económica y documentó el auge de las ollas comunes. Luego vinieron Enrique Palet Claramunt (1983–1984) y Santiago Tapia Carvajal (1984–1987), quien tuvo que navegar los años más duros: la censura de imágenes, el asesinato de José Manuel Parada y el Estado de Sitio de 1984.

En 1987, el lote que revisamos este mes, asume Sergio Valech Aldunate, quien llevará la Vicaría hasta su cierre en 1992. Valech llega en un año bisagra: la dictadura sigue en pie, pero la visita del Papa Juan Pablo II en abril de ese año abre una ventana inédita. Por primera vez desde hacía años, algunas denuncias sobre violaciones a los derechos humanos circulan en medios que antes las ignoraban. La Revista Solidaridad no cede el paso: lleva más de una década haciendo lo que los demás recién se atreven a intentar.

Pero los vicarios eran solo la cara visible. Las manos detrás de la página de la revista —ese lugar donde la información se transformaba en denuncia— era obra de un equipo de periodistas que trabajaban con los riesgos propios de ejercer un periodismo libre bajo dictadura. Entre ellos destacan Augusto Góngora, editor de la revista desde sus inicios en 1976, quien con solo 24 años construyó junto a Rodrigo de Arteagabeitía el lenguaje periodístico que hizo de Solidaridad algo distinto a cualquier otro medio de la época: rigurosa en los datos, humana en el tono, valiente en las conclusiones.

El equipo completo —en distintos momentos de la publicación— incluyó a Ramón Abarca, Walter Parraguez, Cecilia Atria, Graciela Ortega, Elia Parra, Pablo Portales, Mariela Vallejos, Marianela Ventura, Luis Navarro, Sandra Rojas, Helen Hughes, Gabriela Meza, Percy Lam, Nelson Muñoz, Washington Apablaza, Gonzalo Torres, Pilar Vergara, Ignacio Puelma, Gonzalo Aguirre, Pamela Miranda, Carlos Arratia, entre otros. Nombres que no aparecen en los grandes libros de historia del periodismo chileno, pero que semana a semana mantuvieron encendida la única llama informativa que el régimen no logró apagar.

“Grabábamos con miedo, pero debíamos hacerlo. Éramos parte de una generación que habíamos estudiado periodismo, amábamos nuestra profesión y sentimos que había que hacer algo que cambiara.”

Augusto Góngora, editor de la Revista Solidaridad y director de Teleanálisis.

1987 es también el año en que monseñor Santiago Tapia Carvajal fallece en junio, a los 77 años, poco después de dejar el cargo. Fue el vicario que enfrentó las condiciones más adversas sin el carisma de Precht ni la proyección pública de Valech, pero con una convicción que quedó impresa en cada editorial de esos años: “Las grandes causas maduran en el dolor y el sufrimiento”, dijo sobre el trabajo de la Vicaría. Los números 238 a 259 son, en buena parte, su legado final.

Lo que estos números guardan no es solo el registro de un año político. Es el retrato de cómo funciona una redacción cuando informar es un acto de resistencia: con miedo, con convicción, con la certeza de que alguien, en alguna parroquia o población, está esperando esos papeles para saber que no está solo.

Números clave del lote

  • N° 238 (ene. 1987): Primer número bajo la dirección de Sergio Valech. La revista enfrenta un año de transición con la misma voluntad de siempre.
  • N° 243 (abr. 1987): Visita del Papa Juan Pablo II a Chile. La revista documenta tanto la esperanza de los sectores populares como la instrumentalización política del evento por parte del régimen.
  • N° 248 (jun. 1987): Fallecimiento de monseñor Santiago Tapia. La revista rinde homenaje al vicario que condujo la institución durante los años más oscuros.
  • N° 259 (dic. 1987): Cierre de un año que prepara el terreno para el plebiscito de 1988. Las editoriales comienzan a hablar de recuperación democrática.

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Lote 1987 (N° 238–259): vicariadelasolidaridad.cl

Originales en Funvisol (previa coordinación): funvisol@iglesia.cl · secretariafunvisol@iglesia.cl