Dedicado a los años en que el modelo económico entró en crisis profunda. Veremos el registro del desempleo, las ollas comunes y el nacimiento de las "Bolsas de Cesantes".
Revisión del período correspondiente a los números 108 a 148, disponibles en el archivo digital de la Fundación.
Este bienio es identificado en la cronología de la Vicaría como el tiempo en que “El modelo económico entra en crisis”. Tras el espejismo del "milagro económico" de los años anteriores, el país se hundió en una recesión profunda que provocó el cierre masivo de industrias y una cesantía que alcanzó niveles históricos. La revista Solidaridad se vio obligada a volcar sus páginas hacia la denuncia de la precariedad extrema, convirtiéndose en el registro más fiel del costo social de la crisis.
El hambre y la autoorganización
El rasgo distintivo de este lote es el registro del desempleo masivo y la respuesta comunitaria ante la falta de ingresos. Mientras la propaganda oficial intentaba mantener una imagen de prosperidad, la revista documentaba el aumento de las ollas comunes y la expansión de los comedores infantiles para paliar la desnutrición.
Fue en este período cuando cobraron mayor relevancia las "Bolsas de Cesantes" (también llamadas Bolsas de Trabajo). Estos grupos, organizados bajo el amparo de la Iglesia, no solo permitían a los trabajadores desocupados generar ingresos a través de talleres artesanales y de servicios, sino que funcionaban como espacios de resistencia y apoyo psicológico frente a la humillación de la falta de trabajo.
Portadas y temas destacados
Durante estos años, la revista intensificó su labor de periodismo de investigación económica, entregando índices de desempleo y detalles sobre quiebras de empresas que los noticieros televisivos omitían.
- N° 109 (febrero 1981): "Relegados a Chiloé: una isla no nos aísla", destacando cómo el castigo de la relegación administrativa continuaba separando familias.
- N° 116 (junio 1981): Portada icónica titulada “¡Paremos la violencia!”, un llamado urgente ante el recrudecimiento de la represión.
- Temas recurrentes: La revista denunció sistemáticamente la insuficiencia de los programas de empleo gubernamentales como el PEM y el POJH, calificándolos como formas de "desempleo disfrazado" o "trabajo semiforzado" que no respetaban los derechos previsionales mínimos.
Un testimonio recogido en las fuentes de este período resume la angustia del trabajador frente a la crisis:
“Yo no me preocupo por estos problemas de la escuela... Lo que más me preocupa es si mis cabros van a poder comer o no en este día... lo demás no tiene importancia”.
El valor de los lotes de 1981 y 1982 reside en que Solidaridad no se limitó a informar sobre la crisis, sino que ayudó a humanizar las cifras. Detrás de cada porcentaje de desempleo, la revista mostró el rostro de padres angustiados y niños en comedores infantiles. Al promover la creación de las Bolsas de Cesantes, el medio y la institución recordaron al país que el trabajo es un derecho que dignifica a la persona y que su carencia es un problema social que no puede resolverse con meras medidas asistenciales.
Enlaces a los lotes:
- Lote 1981: Revista Solidaridad N° 108 al N° 125.
- Lote 1982: Revista Solidaridad N° 126 al N° 148.
Los originales los pueden revisar en las dependencias de los archivos de Funvisol, previa coordinación (funvisol@iglesia.cl o secretariafunvisol@iglesia.cl).