En su primera visita a la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad (Funvisol) —institución que custodia el archivo histórico de la Vicaría—, el subsecretario de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Pablo Mira, junto a la jefa del Programa de Derechos Humanos, Constanza Garrido, y su equipo, recorrieron el ex convento que hoy resguarda más de 85 mil documentos y coincidieron con Funvisol en la urgencia de fortalecer la colaboración en el Plan Nacional de Búsqueda.

Hay archivos que cambian de techo, pero no de vocación. El que reunió durante diecisiete años los recursos de amparo, las declaraciones juradas y las cartas de cientos de familias que buscaban a los suyos ya no está en la casa de Plaza de Armas 444: hoy vive en un antiguo convento cedido en comodato al Arzobispado de Santiago, donde comparte espacio con el archivo histórico de la Iglesia de Santiago.

El equipo de Funvisol —presidido por el director Javier Luis Egaña, primer secretario ejecutivo de la Vicaría de la Solidaridad, y dirigido por María Paz Vergara— recibió a la delegación en un recorrido que fue también un ejercicio de escucha y de memoria común, en torno a los desafíos que hoy enfrenta la búsqueda de verdad y justicia, a cincuenta años de la creación de la Vicaría.

UN ARCHIVO QUE NO DESCANSA

Todo el archivo está digitalizado y su demanda no ha dejado de crecer: un equipo de cuatro personas atiende hoy los requerimientos de tribunales, investigadores, escuelas y colegios de todo el país. Clasifica, registra, genera contenido y educa sobre derechos humanos. Es también un espacio que acoge y ayuda a reconstruir las historias de vidas que siguen intentando sanar.

Convenios suscritos con universidades, en el marco de sus cursos y bajo la tutela de sus profesores, permiten a estudiantes trabajar directamente con la documentación. Las visitas guiadas se adaptan a cada etapa formativa, desde la educación básica y media hasta programas de posgrado y postdoctorado. Investigadores de México, Brasil, Estados Unidos y Europa han pasado por sus salas; en este momento, un estudiante italiano prepara su tesis sobre la Vicaría y el Comité Pro Paz, mientras una académica española avanza en una investigación comparada entre Europa y Chile.

LAS CARPETAS QUE SOSTIENEN LA VERDAD

Cada detenido desaparecido tiene una carpeta propia, con recursos de amparo, declaraciones juradas y otros documentos: material contemporáneo a los hechos que hoy tiene valor probatorio ante tribunales de todo el país y del extranjero. Hay también documentos que no caben en categorías jurídicas: por ejemplo, el de una niña de diez años, que en noviembre de 1973 le escribió una carta al Viejito Pascual pidiéndole que le devolviera a su padre, en lugar de regalarle una bicicleta, como ella y sus hermanos le habían pedido.

Cincuenta años después de la creación de la Vicaría de la Solidaridad, la búsqueda de quienes siguen desaparecidos no puede depender del calendario político: es, como lo entienden ambas instituciones, una tarea de Estado que compromete a todos.