Imagen 2
Body 2

Analizaremos la sección icónica "La vida misma", que denunciaba la paradoja de un mercado lleno de bienes importados frente a la miseria y el hambre en las poblaciones.

Revisión del período correspondiente a los números 85 a 107, disponibles en el archivo digital de la Fundación.

El año 1980 marca el cierre de lo que la cronología de la Vicaría define como el “Tiempo de Institucionalización Política” (1977-1980). Fue un año crucial, caracterizado por el plebiscito de la nueva Constitución y la consolidación del modelo económico neoliberal. Bajo la dirección del Vicario de la Solidaridad, Juan de Castro Reyes, quien lideraba la revista desde abril de 1979, la publicación debió enfrentar un clima de aparente "normalidad" y éxito económico publicitado por el régimen, mientras en la realidad persistían las relegaciones y la represión selectiva.

La paradoja del consumo y el hambre

El rasgo más distintivo de este lote es la consolidación de la sección icónica “La vida misma”. Esta sección nació para denunciar la paradoja social que vivía el país: un mercado inundado de bienes importados y artículos de lujo, frente a la miseria y el hambre persistente en las poblaciones. Mientras la propaganda oficial rezaba "hoy vamos bien y mañana mejor", la revista documentaba la realidad de familias con ingresos mínimos que no cubrían la "canasta de supervivencia".

En estos números, la revista actúa como una crónica sociológica, contrastando las vitrinas llenas de tecnología y moda con la realidad de las ollas comunes y las enfermedades derivadas de la pobreza. No se trataba solo de denunciar la falta de dinero, sino de exponer cómo el modelo económico marginaba a grandes sectores del pueblo de los beneficios del progreso.

Portadas destacadas

  • N° 87 (segunda quincena de febrero, 1980): "¿Estado de Sitio? Reestreno de la relegación", denunciando la reactivación de este mecanismo de castigo político.
  • N° 93 (segunda quincena de mayo, 1980): "¡Última hora! Nuevos relegados", que ponía en evidencia la inseguridad permanente de los dirigentes sociales.
  • Temas recurrentes: Durante este lote, las portadas también reflejaron las "enfermedades de la pobreza" y la situación de los trabajadores asalariados frente al alza del costo de la vida.

El nombre de la sección generó un impacto profundo en los lectores. Una mujer que colaboraba en un comedor de la Zona Norte de Santiago resumió así el sentimiento de la comunidad al ver la publicación:

“Qué linda la revista que sacaron: La vida misma...”.

El valor de este lote de 1980 reside en su capacidad para romper la fantasía del "milagro económico". Al ponerle nombre y rostro a la precariedad a través de "La vida misma", Solidaridad impidió que el dolor de las poblaciones fuera invisible bajo el brillo de los productos importados. Estos números nos recuerdan que una economía que produce riqueza a costa de la desnutrición y la marginación es, en esencia, una estructura en "estado de pecado" que violenta la dignidad humana.

Enlace al lote: números de 1980 (N° 85-107)

https://www.vicariadelasolidaridad.cl/documentos/revista-solidaridad-santiago-ndeg-85-ndeg-107-enero-diciembre-1980