Las palabras que siguen condensan recuerdos y miradas de quienes formaron parte de la Vicaría de la Solidaridad en distintos momentos y desde distintos roles. Algunas frases son breves; otras se detienen más en lo vivido. Todas, sin embargo, evocan una experiencia compartida marcada por la defensa de la dignidad humana, el trabajo cotidiano junto a otros y la convicción de que, incluso en tiempos difíciles, la solidaridad puede abrir caminos.

TESTIMONIOS

“Una experiencia fascinante de lucha humanista y liberadora. Tan necesaria entonces como hoy”.

David Gallardo Reyes

“Un honore”.

María Isabel Maturana Villagra

“Una experiencia muy intensa, tanto de dolor como de solidaridad y también de compartir con otros lo que iba pasando, en un trabajo cotidiano para sobrevivir y vivir en circunstancias muy difíciles”.

Rosita Aguirre Morey

“Una experiencia de compromiso social, con grupos y organizaciones populares, en su lucha por la sobrevivencia, y por defender sus derechos y valores vulnerados por la dictadura. Fue un aprendizaje vivencial, donde el miedo, y a la vez la fuerza y valentía de personas y grupos marginados y muchas veces perseguidos, fueron una lección de amor, valentía, y compromiso con la construcción de una sociedad y de un país libre y justo”.

Andrea Rodo León

“Una marca imborrable en muchos sentidos, un gran compromiso con la misión educadora de DD.HH. de nuestra Vicaría y con la filosofía de vida de Jesús como mi maestro y el gran inspirador y animador de nuestra Vicaría y de nuestro trabajo solidario. Agradezco infinitamente todo lo aprendido de las personas para quienes trabajamos y de nuestros compañeros de trabajo. Gracias a Dios fui parte de esta noble y heroica labor. Gracias a todos los compañeros y compañeras de trabajo por todo lo vivido junto a ellos”.

Exilda Azar Cortés

Este especial continúa abierto.

Invitamos a quienes fueron parte de la Vicaría de la Solidaridad —y también a quienes encontraron allí refugio— a compartir su testimonio. Cada relato suma nuevas miradas a esta memoria colectiva que sigue construyéndose.

Los testimonios pueden enviarse a funvisol@iglesia.cl.

Serán publicados en nuestra página.

La memoria se comparte.