Sergio Micco Aguayo, exdirector del Instituto Nacional de Derechos Humanos, escribe desde el ojo del huracán. Durante los días más críticos del estallido social de octubre de 2019, la institución que dirigía se vio atrapada entre la exigencia legítima de documentar las graves violaciones cometidas por agentes del Estado y la polarización política que buscaba encasillar al INDH en una u otra trinchera.
Hay experiencias que no quedan encerradas en un cargo ni en una etapa profesional. En estas voces, el paso por el Comité Pro Paz y la Vicaría aparece como una elección que transformó la vida, el oficio y la manera de comprender los derechos humanos.
A cincuenta años de su asesinato, la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad y Editorial Velero presentaron Marta y el mar, de Marcelo Simonetti y Francisca Yáñez, con una lectura coral que recorrió la infancia, los versos y hasta la vejez que no le per
«A lo largo de estos cuatro meses el estallido ha sido fiesta, comunión, reflexión, barbarie, delincuencia y guerra», afirma Patricio Fernández al comienzo de Sobre la marcha, crónica en la que analiza con sagacidad el malestar social que se ha desatado en Chile y en varias partes del mundo en el último tiempo. Su registro, similar al de su libro La calle me distrajo, da cuenta de una nueva relación entre las élites y la ciudadanía, pero, sobre todo, de una nueva normalidad.
Estas memorias presentan la Vicaría como una escuela de humanidad y una forma concreta de ejercer la vocación. El compromiso profesional, la defensa jurídica y el acompañamiento a quienes sufrían aparecen unidos por una ética capaz de atravesar credos y territorios.