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Un peregrino cuenta su historia

Autor: 
José Aldunate Lyon,s.j
Datos de publicación: 
Ediciones ignacianas S.A.

 

El libro de José Aldunate, “Un peregrino cuenta su historia”,  permite al lector seguir la huella de un jesuita comprometido con la iglesia, el país y los pobres, durante más de ochenta años.

 

Nacido en 1917 en Santiago, ingresó a los 16 años a la Compañía de Jesús, cumpliendo desde entonces con su voto de obediencia y trasladándose a los lugares y destinaciones que su superior le indicaba: a Antofagasta a ejercer el magisterio; a Córdoba en Argentina donde se ordena sacerdote; a la Francia de la posguerra; a la Universidad Gregoriana en Roma para estudiar teología. De vuelta en Chile, asumió diversas funciones como maestro de novicios, profesor universitario, llegando a ser Provincial de la Compañía de Jesús.

 

En su libro recuerda también su trabajo junto a Alberto Hurtado en la Acción Sindical Chilena (ASICH), su labor como  Director de la Revista Mensaje y Superior de la Casa y comunidad Bellarmino; su experiencia en el mundo obrero y su incansable labor  en defensa de los Derechos Humanos, la cual culmina con la formación del Movimiento en contra de la tortura Sebastián Acevedo.

 

En el último tercio del siglo pasado, la Iglesia Católica, en un momento en que los cambios sociales se veían urgentes, reafirmó su compromiso e identificación con los pobres. Aldunate, junto con muchos otros sacerdotes  y religiosas chilenas, optaron por vivir ese compromiso  cambiando de vida e  insertándose en el mundo obrero como un trabajador más:

 

“(…) mi inquietud era cómo enseñaba teología moral sin partir de la praxis, o sea de mi propia experiencia. ¿Cómo hablar de justicia sin haber hecho justicia o sufrido injusticia?. Esta fue tal vez, mi segunda opción fundamental después de la primera que fue la de hacerme jesuita. Ahora sería la de hacerme pobre por opción.”  Y o sería nada fácil, como el mismo lo dice: “fue un trabajo duro, de nueve horas diarias. Parecía rehacerme corporalmente. Y me sacaba de mi mundo para situarme en el mundo obrero. Como ayudante, trabajaba con un maestro armando corridas, cajones, colocando “calugas”, etc…”