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Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Autor: 
María José Ferrada y Karina Letelier
Datos de publicación: 
Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad, 2020

"Un niño camina, lleva con él un lápiz, un cuaderno, una pregunta.
–¿Dónde vas? pregunta el pájaro desde una rama.
–Voy a la escuela, responde el niño y sigue.

A medida que avanza más niños y niñas, salen de sus casas y se suman a la caminata. Cada uno lleva con cuidado el lápiz, el cuaderno, la pregunta:
–¿Cómo nace un planeta?
–¿Cuántos colores caben en el azul?
–¿Los animales sueñan?
La profesora, el profesor, reciben esas preguntas y las plantan en pequeños maceteros. Porque queda una mañana entera, muchas mañanas por delante y juntos con paciencia, regarán el jardín hasta que florezcan, una por una, las respuestas."

Artículo 26.
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.