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Artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Autor: 
María José Ferrada y Karina Letelier
Datos de publicación: 
Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad, 2020

"Cuando el hombre y la mujer se dieron la mano, les pareció que el día era más brillante y los pájaros cantaban con más fuerza.
–¿Quieres casarte conmigo?, preguntó ella.
– Claro que sí, respondió él.
Y entonces formaron una familia, a la que con el tiempo se sumaron: una niña, un niño (también dos gatos y una mariposa blanca).
El otoño, el invierno, la primavera y el verano visitaron la casa de esa familia muchas veces, tantas que el hombre sin darse cuenta se volvió un abuelo, la mujer una abuela, la niña una mujer y el niño un hombre (los gatos vivieron cinco vidas y la mariposa blanca se volvió un recuerdo).
Cada día, sin falta, cuando el sol comienza a esconderse el abuelo y la abuela se sientan a mirar por la ventana y se dan la mano: les parece que el día sigue siendo brillante, que los pájaros aún cantan con fuerza"
Artículo 16.

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.