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Artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Autor: 
María José Ferrada y Karina Letelier
Datos de publicación: 
Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad, 2020

"El niño cuidaba la planta que crecía en el macetero.
1,2,3,4, contaba las hojas, una y otra vez.
Hasta que una mañana 1,2,3… una de las hoja desapareció.

¡Fue el caracol!, dijo la madre.
¡Fue nuestro hermano pequeño!, dijo la hermana mayor.
¡Fue un ratón!, dijo el gato.
¿Alguien los vio? preguntó el niño.

Y entonces en toda la casa hubo un silencio que quería decir que en realidad nadie había visto nada.
El niño les explicó que sin pruebas no podían culpar a nadie. Que hasta que se probara lo contrario el caracol, el hermano pequeño y el ratón, eran inocentes.
Todos en la casa pensaron que el niño tenía razón.
¿Y saben qué? Que al día siguiente la hoja volvió a aparecer como si nunca hubiera pasado nada".

Artículo 11.

1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.