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Artículo 29 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

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Los hombres y las mujeres se reunieron en el parque. Querían tener una huerta donde plantar papas, tomates, zanahorias, cilantro. Tal vez incluso un manzano y un durazno. “Es un sueño hermoso, un sueño bueno”, se decían unos a otros. Vino entonces el rayo de sol y dijo: “creo que ustedes pueden hacerlo”. Vino el pasto verde y dijo: “claro que sí” Vino el viento de la tarde y dijo: “estoy seguro”. Y entonces los hombres y las mujeres se preguntaron: “ cómo lo haremos?” “ Juntos! Lo haremos juntos!” se respondieron a sí mismos. Así que se pusieron manos a la obra. Unos plantaron las semillas, otros prepararon la tierra, otros regaron cada día. Y saben qué pasó? que llegó la cosecha y hubo papas, tomates, zanahorias, cilantro. Incluso manzanas y duraznos deliciosos para todos. Y hasta alcanzó para llevar un poco al pueblo vecino.

"1- Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2- En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos
y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3- Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas"